¿Cómo saber si tu gato te quiere, es feliz o quiere estar contigo? Entender los sentimientos de los gatos no siempre es sencillo, ¿que te muerda, haya dejado de acercarte o que ronronee son síntomas de cariño o de odio?
Además, a veces los gatos ponen esa cara de mirada afilada que parece que quieren matarte, ¿verdad? En este artículo vamos a contarte, a modo de test, lo que has de tener en cuenta para saber si tu gato te quiere o si tienes que currártelo un poco más para conseguir su cariño.
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En el mordisco de un gato hay mucha información sobre su afecto. Su mordisco no quiere decir que te odie. Los gatos son depredadores, son felinos cazadores, y les encanta jugar a que cazan.
Muchos gatos toman las piernas y las manos de sus dueños como ‘presas imaginarias’, sabiendo que es un juego que os acerca a ambos. Es una forma de acercarte a ti.
¡Pero cuidado! Si los mordiscos son cuando lo estás acariciando te está diciendo que pares, que no le está gustando. Los gatos no son juguetes, por lo que no puedes mimarlos solo cuando a ti te guste. Para y dale su espacio. Si estás jugando con él a arrinconarlo, también te morderá porque se ha asustado. Tienes que dejar que sea él el deprepador.
Esta es una señal de falta de afecto, de miedo, pero también lo puede ser de enfermedad. Si notas que tu gato está decaído y no se muevo, se aleja de ti o está raro, piensa antes en que puede que esté enfermo.
El gato puede alejarse de ti porque eres un pesado, quiere su espacio y su intimidad, pero también porque se encuentra molesto por un golpe o por una enfermedad.
Lo más normal es que tu gato, si te quiere, se quiera sentar contigo en tu sofá o te busque cuando estás parado. Quiere tu calor y tu compañía, ¡siempre que a él le apetezca, claro! Menudos son.
El ronroneo es una señal de confort del gato, pero no siempre que ronronean quiere decir que están felices y satisfechos. Es decir, ronroneo no es igual a felicidad absoluta por parte del gato.
Un gato puede ronronear por muchos motivos. Los principales son los siguientes:
Así que lo mejor es que cumplas con el calendario de comidas y te marques un tiempo al día para jugar con él. De esa forma, cuando se acerque a ti con sus ronroneos sabrás que es por puro amor.
No todos los gatos son iguales, a no todos les gusta el contacto de sus amos al mismo tiempo o de la misma forma. Si no le gusta cuando lo tocas, no siempre quiere decir que no te quiere. Le gusta que le toques la cabeza o el culito, no tanto el lomo o la zona de la que parten las patas, ¡y que ni se te ocurra tocarle las patas!
Los gatos son animales ágiles, son cazadores y exploradores, por lo que es fácil que se haga daño y se dé un golpe. A veces, les acariciamos y de repente se muestran ariscos. No es porque hayan dejado de quererte, es porque se han dado un fuerte golpe.
En principio, si le tocas dónde quiere y cuándo quiere y no está magullado, le gustará y será feliz. Pero como le crees presión sobre una zona lastimada o cuando no le apetece, ¡querrá matarte! ¡Mucho cuidado!
Los bigotes o vibrisas de los gatos no son solo estéticos. Son muy sensibles, les ayudan a cazar y nos hablan de su estado de ánimo.
Como ves, la expresión de sus bigotes es bastante parecida al uso que hacen los perros con su cola. Si está enfadado contigo, sus vibrisas apuntarán hacia adelante como lanzas. Déjale su espacio, espera a que él te busque y busca juguetes para él para que descargue su agresividad. Si todo falla, busca el consejo de un etólogo.
Si has respondido que sí, ¡felicidades! Eso quiere decir que has sabido darle su espacio a tu gato y has esperado a que te busque. Los gatos son cariñosos, pero no son perros, no celebran el afecto espontáneo no solicitado. Los gatos lo piden acercándose a ti y llamando tu atención.
Verás que hay momentos que no te acecha, es decir, que no quiere jugar contigo al gato y al ratón, sino que se manifiesta con cariños para que tú le hagas caso. Esperar estos momentos para darle cariño es la clave para que tengáis una buena relación y para que él sea feliz, ¡y tú con él, claro!
Si huye de las personas, puede que tenga algún problema relacionado con algún trauma del pasado, que tenga algo de ansiedad o que no se encuentre cómodo con la situación.
Lo que nunca hemos de hacer en estos casos es buscarlo o forzarlo a que esté a nuestro lado. Esto siempre es un error. Si huye de las personas y de ti, no es feliz y no está contento a tu lado.
A modo de resumen:
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